Rudolf Schwarzkogler (1940-1969) – 2. Aktion Sommer 1965

4 enero, 2012

Milena Flaherty: A Sensual Obsession

2 octubre, 2011

This scar is a sign of radical difference inscribed and displayed in the body, a resistance not congruent, not commensurable with the dialectic of the system… This resistance, the film suggests, is not located within the terms of the productive apparati of power/knowledge, for no “truth” is produced there about Milena’s character; but neither is it located outside of those practices and discourses which constitute the given social world. It is, quite simply, difference.

“What about my time” shouts Milena in a context where time stands for desire…The apparatus of cinema -both classical narrative and avant-garde cinema- has been developed in a culture founded exactly on the exclusion of all discourse in which that question could be posed.

Teresa de Lauretis, Alice doesn´t. Feminism Semiotics Cinema. “Now and Nowhere: Roeg´s Bad Timing“, 1984.

I modi – Agostino Carracci

30 abril, 2011

Uno de los modos o excusas que con más frecuencia se han empleado con el fin de representar la desnudez o el acto sexual y simultáneamente eludir la estricta censura, primero eclesiástica y luego social, que siempre han perseguido y reprimido con celo digno de mejor causa todo intento dirigido en este sentido, ha sido recurrir al amplio espectro temático e iconográfico que ofrece la mitología clásica.

Dentro de los escasos, y en muchas ocasiones desconocidos, ejemplos de este tipo de arte erótico que han logrado sobrevivir a los celos censores de todo tipo, se encuentran los grabados de Agostino Carracci, I modi, que aquí presentamos.

La serie contiene imágenes que hoy no sorpreden por su osadía pero que, dada su explicitud, entonces sí que debieron serlo, no obstante, también es posible encontrar algunas láminas más arriesgadas en las que se muestran escenas de voyeurismo y bestialismo.

Kopfstücke (1770-83) Franz X. Messerschmidt

31 marzo, 2011

Franz Xaver Messerschmidt, an XVIII century German sculptor active in Austria, is best known for his series of dramatic “character heads.” The metal and stone busts are often disturbing in their extreme expressions. They have long prompted critics and scholars to speculate that the artist made them in reaction to an undiagnosed mental illness.

À l’automne 1769 : il commence à enseigner à l’académie royale de Vienne, il est suppléant de son ancien professeur, Jakob Landstrasse. Au court de l’année 1771, se produit une rupture dans la vie de Messerschmidt, à laquelle son entourage ne réagit pas favorablement : le sculpteur ne reçoit plus de commande et se retrouve isolé. C’est alors qu’il commence à sculpter ses célèbres têtes expressives. Le 19 mai 1774 meurt Jakob Landstrasse, le professeur de sculpture de l’académie. Messerschmidt doit normalement reprendre son poste mais des troubles psychiques affectent son comportement et vont amener le collège professoral à ne pas confirmer son accession à ce poste. Son ami Friedrich Nicolai, écrivain et philosophe, a ainsi écrit que l’artiste se disait persécuté par des esprits qui le faisaient souffrir moralement et physiquement, notamment dans le bas-ventre et les cuisses. Il se regardait dans un miroir, se pinçait le corps en faisant diverses grimaces. Avec celles-ci, il entendait changer les expressions de son visage de manière à devenir maître de l’esprit des proportions qui le tourmentait. Après des délibérations, la porte de l’Académie est fermé à l’artiste. Profondément blessé, Messerschmidt essaie malgré tout de continuer à vivre à Vienne. Il se résigne à quitter la cité le 8 mai 1775 et retourne à Wiesensteig, sa ville natale, avec ses cinq premières têtes. Il n’y a cependant plus de place pour lui ; dans la maison parentale, il s’achète donc une cabane dans les environs, dans laquelle il continue sa série. A la fin de l’année, il part pour Munich, où on lui promet des commandes et une situation. (Wikipedia Fr)

Messerschmidt anticipated the strong emotional subjectivity of Expressionist art.

The Messerschmidt heads, in their strange detachment from an emotional reality, however, are very close to mere learned demonstrations of the forms of the facial musculature in action. The heads proffer a kind of boastful and marvelously sustained series of anatomy lessons. Yet their analytical realism is also marked with an artful stylization, an elegant if unreal linear pattern, prized for its own sake. “Their…expressions…are inscribed…with remarkably abstract lines,” as Sauerländer puts it. These anatomical heads echo Houdon’s very recent, flayed human figure, of 1766, L’Écorché, and reflect that taste. They also recall Leonardo’s well-known drawings of the faces of two screaming soldiers, made as preparation for his Battle of Anghiari fresco. The two soldiers provide richly expressive instances of facial anatomy serving emotion, and well represent what Leonardo termed “the outward sign of the condition of the soul.” Whether the soul makes its appearance in Messerschmidt’s sixty-odd Kopfstücke—with their studied anatomies and their cursive arabesques so proudly on display—perhaps best remains an open question. Glenn Benge, The New York Review of books.

Franz Xaver Messerschmidt is one of those elusive eighteenth-century figures who confront us with the nocturnal side of the Enlightenment, Willibald Sauerländer, The New York Review of books.

La juventud y el suicidio – Thomas Bernhard

23 febrero, 2011

La época de aprender y estudiar es, principalmente, una época de pensar en el suicidio, y quien lo niega, lo ha olvidado todo. Con cuánta frecuencia, y de hecho cientos de veces, anduve por la ciudad pensando sólo en el suicidio, sólo en la extinción de mi existencia y en dónde y cómo (solo o acompañado) cometeré ese suicidio (…). El pensamiento del suicidio como único pensamiento ininterrumpidamente eficaz no lo teníamos sólo cada uno aisladamente, todos teníamos ese pensamiento y a otros nos dejó sólo rotos ese pensamiento y, de hecho, rotos para toda la vida; sobre el pensamiento del suicidio y sobre el suicidio se debatía y se discutía siempre y todos sin excepción, callábamos ininterrumpidamene, y una y otra vez surgió ente nosotros un auténtico suicida, no cito sus nombres que en gran parte no sé ya, pero los vi a todos colgados o destrozados, como prueba de ese horror. (…) El otoño que se iba y la primavera que llegaba con fiebre y podredumbre reclamaban siempre sus víctimas, aquí más que en otras partes del mundo, y los más propensos al suicidio son los jóvenes, los jóvenes seres abondonados por sus progenitores y otros preceptores, que aprenden y estudian y, realmente, sólo meditan siempre en su propia extinción y su propia aniquilación, y para los que, sencillamente, todo es todavía verdad y realidad, y naufragan en esa verdad y realidad como en un solo horror.

El origen, una indicación, Thomas Bernhard. Trad. Miguel Sáenz.

Francesca Woodman (1958-1981)

27 diciembre, 2010

Rhode Island, Providence

1972-75,  Boulder, Colorado

“Untitled”,1975-76,  Providence, Rhode Island

“Horinzontale”  1976-77,  Providence, Rhode Island

New York,  1979

Semiotics of the kitchen (1975) – Martha Rosler

21 diciembre, 2010

¿Los penetrados?

24 octubre, 2010

Una farsa en ocho actos

Acto I: hombres blancos penetran a mujeres blancas

Los penetrados, obra del polémico artista Santiago Sierra, es una pieza de vídeo de 45 minutos de duración dividida en ocho actos, grabada con una cámara en ángulo fijo en El Torax, Tarrasa, el 12 de octubre de 2008. En ella, según explica Sierra, se pueden ver todas las combinaciones posibles de sexo anal entre hombres y mujeres, de raza blanca y negra.

Acto II: hombres blancos penetran a hombres blancos

Acto III: hombres blancos penetran a mujeres negras

Los penetrados pretende instar a la reflexión sobre el miedo ancestral que provoca la inmigración, que el autor equipara al miedo primario a “que nos den por culo”. Así, en la noticia que con motivo de su exhibición en Madrid publicó El País, además de apuntar a la inmigración y la cuestión racial como dos constantes en su trayectoria, el propio Sierra sostiene que “el arte aparentemente menos político es el más instrumentalizado políticamente. Todo arte es político, pero normalmente quien se fotografía con el poder asegura tener sólo un interés poético”.

Acto IV: hombres blancos penetran a hombres negros

Acto V: hombres negros penetran a mujeres negras

Sin embargo, como suele ocurrir, en el pretendido catálogo de sexo anal que Sierra retrata y muestra orgulloso de su atrevimiento, nos encontramos con una monumental y atronadora ausencia; en realidad una falla que parece no suturarse nunca, ni siquiera en un ámbito artístico supuestamente crítico como el que representa el propio Sierra: no aparecen mujeres penetradoras. En esta obra las mujeres siempre son representadas como sujetos pasivos, cuya única posibilidad es la de ser penetradas.  Sorprende la falta de imaginación de este artista (o su rígida y rancia interpretación de lo que es “dar por el culo”) cuando,  denunciando el racismo y la xenofobia de forma tan “transgresora” cae en el olvido de que cualquier ser humano independientemente de su raza, procedencia o sexo puede penetrar y ser penetrado analmente. Aquí nos preguntamos de qué sirve la denuncia del racismo y la xenofobia si en el mismo acto de denuncia -en realidad puro cinismo- se incurre, una vez más, en la discriminación primigenia e insuperable del machismo.

Acto VI: hombres negros penetran a hombres negros

Acto VII: hombres negros penetran a mujeres blancas

Acto VIII: hombres negros penetran a hombres blancos

A Santiago Sierra, para ser verdaderamente político y transgresor, se le olvidan ocho posibilidades de  puños, dedos, dildos y una infinidad de objetos:

1. mujer blanca penetra a hombre blanco

2. mujer blanca penetra a hombre negro

3. mujer blanca penetra a mujer blanca

4. mujer blanca penetra a mujer negra

5. mujer negra penetra a hombre negro

6. mujer negra penetra a hombre blanco

7. mujer negra penetra a mujer negra

8. mujer negra penetra a mujer blanca.

Odd Nerdrum

17 septiembre, 2010

Odd Nerdrum, nacido en Suecia en 1944, es un pintor noruego que, con un álito clásico y partiendo de lo figurativo a partir del tenebrismo de Caravaggio, Ribera o Rembrandt, plasma en sus obras un mundo oscuro, arcano y onírico a la par que amenazante.

Nerdrum por lo general sitúa sus obras en un mundo vacío, mítico y feísta que en ocasiones lo emparenta con Dalí o De Chirico, como otras -por lo fantástico- con Marc Chagall o Ernst. Sin embargo, una de las peculiaridades de Nerdrum -si no la mayor- es que se trata de un pintor del cuerpo humano entendido en todo su amplio espectro; es un investigador, casi un explorador como L. Freud o F. Bacon en pintura o Peter Watkin en fotografía, de los vericuetos del cuerpo y por extensión, de las profundidades de la epidermis y de la carne humana; su obra es un inagotable catálogo de cuerpos, de carne, del que por supuesto no está excluido él mismo.

Como podemos observar en la muestra que aquí ofrecemos, entre sus obsesiones más frecuentes se encuentra la escatología; Nerdrum también es autor de un manifiesto denominado On kitsch.

Según Johan Conradie, Nerdrum usa el tenebrismo como un modo de belleza y un instrumento para enfatizar estados psicológicos. El tenebrismo aquí sería un mecanismo kitsch muy efectivo para crear una impresión de realismo y la así llamada realidad mientras apunta a los sentimiendos y emociones humanas más profundas. Conradie sostiene que el tenebrismo en Nerdrum cuestiona las verdades establecidas sobre la modernidad y su efecto en el ser, de tal forma que pone de manifiesto una forma negativa de trascendencia.

Para Nerdrum, no es el arte clásico, sino el moderno, el que representa lo reaccionario.

Escala Ferriman y Gallway

1 septiembre, 2010

La escala Ferriman y Gallway es un sencillo sistema empleado desde el año 1961 para cuantificar el nivel de hirsutismo. En esta escala se asigna un valor de 1 a 4 a la densidad del pelo terminal en cada una de las 9 áreas de referencia. El resultado de la suma de puntos que resulte inferior a 10 no se considera patológico, sino contitucional, entre 8 y 11 se considera hirsutismo leve, hasta 19  moderado y un índice igual o superior a 20 grave.  Lógicamente, el gran problema de esta escala  es la subjetividad.