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Bio-poder

10 noviembre, 2012

Las disciplinas del cuerpo y las regulaciones de la población constituyen los dos polos alrededor de los cuales se desarrolló la organización del poder sobre la vida. El establecimiento, durante la edad clásica, de esa gran tecnología de doble faz -anatómica y biológica, individualizante y especificante, vuelta hacia las realizaciones del cuerpo y atenta a los procesos de la vida- caracteriza un poder cuya más alta función desde entonces no es ya quizá la de matar sino la de invadir la vida enteramente.

La vieja potencia de la muerte, en la cual se simboliza el poder soberano, se halla ahora cuidadosamente recubierta por la administración de los cuerpos y la gestión calculadora de la vida. Desarrollo rápido durante la edad clásica de diversas disciplinas -escuelas, colegios, cuarteles, talleres; aparición también, de los problemas de natalidad, longevidad, salud pública, vivienda, migración; explosión, pues, de técnicas diversas y numerosas para obtener la sujeción de los cuerpos y el control de las poblaciones-. Se inicia así la era de un “bio-poder”.

Michel Foucault,  Historia de la sexualidad, vol. 1: La voluntad de saber, 1976.

La juventud y el suicidio – Thomas Bernhard

23 febrero, 2011

La época de aprender y estudiar es, principalmente, una época de pensar en el suicidio, y quien lo niega, lo ha olvidado todo. Con cuánta frecuencia, y de hecho cientos de veces, anduve por la ciudad pensando sólo en el suicidio, sólo en la extinción de mi existencia y en dónde y cómo (solo o acompañado) cometeré ese suicidio (…). El pensamiento del suicidio como único pensamiento ininterrumpidamente eficaz no lo teníamos sólo cada uno aisladamente, todos teníamos ese pensamiento y a otros nos dejó sólo rotos ese pensamiento y, de hecho, rotos para toda la vida; sobre el pensamiento del suicidio y sobre el suicidio se debatía y se discutía siempre y todos sin excepción, callábamos ininterrumpidamene, y una y otra vez surgió ente nosotros un auténtico suicida, no cito sus nombres que en gran parte no sé ya, pero los vi a todos colgados o destrozados, como prueba de ese horror. (…) El otoño que se iba y la primavera que llegaba con fiebre y podredumbre reclamaban siempre sus víctimas, aquí más que en otras partes del mundo, y los más propensos al suicidio son los jóvenes, los jóvenes seres abondonados por sus progenitores y otros preceptores, que aprenden y estudian y, realmente, sólo meditan siempre en su propia extinción y su propia aniquilación, y para los que, sencillamente, todo es todavía verdad y realidad, y naufragan en esa verdad y realidad como en un solo horror.

El origen, una indicación, Thomas Bernhard. Trad. Miguel Sáenz.

Hermafrodito – Ovidio

30 junio, 2010

La metamorfosis de Hermafrodito y Salmacis (1520), Jan Gossaert  (Mabuse)

Entonces en verdad complació él, y de su desnuda figura por el deseo
Sálmacis se abrasó; flagran también los ojos de la ninfa
no de otro modo que cuando nitidísimo en el puro orbe
en la opuesta imagen de un espejo se refleja Febo;
y apenas la demora soporta, apenas ya sus goces difiere,
ya desea abrazarle, ya a sí misma mal se contiene, amente.
Él, veloz, con huecas palmas palmeándose su cuerpo
abajo salta, y a las linfas alternos brazos llevando
en las líquidas aguas se trasluce, como si alguien unas marfileñas
estatuas cubra, o cándidos lirios, con un claro vidrio.
“Hemos vencido y mío es” exclama la náyade, y toda
ropa lejos lanzando, en mitad se mete de las ondas
y al que lucha retiene y disputados besos le arranca
y le sujeta las manos y su involuntario pecho toca,
y ahora por aquí del joven alrededor, ahora se derrama por allá;
finalmente, debatiéndose él en contra y desasirse queriendo,
lo abraza como una serpiente, a la que sostiene la regia ave y
elevada la arrebata: colgando, la cabeza ella y los pies
le enlaza y con la cola le abraza las expandidas alas;
o como suelen las hiedras entretejer los largos troncos
y como bajo las superficies el pulpo su apresado enemigo
contiene, de toda parte enviándole sus flagelos.
Persiste el Atlantíada y sus esperados goces a la ninfa
deniega; ella aprieta, y acoplada con el cuerpo todo,
tal como estaba prendida: “Aunque luches, malvado”, dijo,
“no, aun así, escaparás. Así, dioses, lo ordenéis, y a él
ningún día de mí, ni a mí separe de él.”
Los votos tuvieron sus dioses, pues, mezclados, de los dos
los cuerpos se unieron y una faz se introduce en ellos
única; como si alguien, que juntos conduce en una corteza unas ramas,
al crecer, juntarse ellas, y al par desarrollarse contempla,
así, cuando en un abrazo tenaz se unieron sus miembros,
ni dos son, sino su forma doble, ni que mujer decirse
ni que muchacho, pueda, y ni lo uno y lo otro, y también lo uno y lo otro, parece.
Así pues, cuando a él las fluentes ondas, adonde hombre había descendido,
ve que semihombre lo habían hecho, y que se ablandaron en ellas
sus miembros, sus manos tendiendo, pero ya no con voz viril,
el Hermafrodito dice: “Al nacido dad vuestro de regalos,
padre y también genetriz, que de ambos el nombre tiene,
que quien quiera que a estas fontanas hombre llegara, salga de ahí
semihombre y súbitamente se ablande, tocadas, en las aguas.”
Conmovidos ambos padres, de su nacido biforme válidas las palabras
hicieron y con una incierta droga la fontana tiñeron”.

Metamorfosis, Libro IV, Sálmacis y Hermafrodito

La Gran Academia de Lagado

24 junio, 2010

L. Quintanilla, La Gran Academia de Lagado

I went into another chamber, but was ready to hasten back, being almost overcome with a horrible stink.  My conductor pressed me forward, conjuring me in a whisper “to give no offense, which would be highly resented;” and therefore I durst not so much as stop my nose.  The projector of this cell was the most ancient student of the academy; his face and beard were of a pale yellow; his hands and clothes daubed over with filth.  When I was presented to him, he gave me a close embrace, a compliment I could well have excused.  His employment, from his first coming into the academy, was an operation to reduce human excrement to its original food, by separating the several parts, removing the tincture which it receives from the gall, making the odour exhale, and scumming off the saliva.  He had a weekly allowance, from the society, of a vessel filled with human ordure, about the bigness of a Bristol barrel.

(Entré en otro cuarto, pero me eché atrás enseguida por un hedor terrible que casi me tumba. Mi acompañante me empujó adelante suplicándome en un susurro que no diera motivo de ofensa, que se tomaría muy a mal, así que no me atreví ni a taparme la nariz. El proyectista de esta celda era el investigador más antiguo de la Academia. La cara y la barba las tenía de un amarillo pálido, las manos y la ropa completamente embadurnadas de porquería. Cuando nos presentaron me dio un abrazo muy fuerte, cortesía que bien le hubiera excusado. Su ocupación desde que llegó a la Academia era un procedimiento para convertir el excremento humano en el alimento que originalmente es, separando los diversos componentes, retirando el tinte que le da la bilis, haciendo que el olor se evaporara y purificándolo de la saliva. Recibía de la Sociedad la donación semanal de un recipiente lleno de heces humanas del tamaño de un tonel de Bristol.)

Jonathan Swift, Gulliver’s Travels, Part 3, Chapter 5.

La barbuda de Peñaranda (1590) – Juan Sánchez Cotán

26 mayo, 2010

Varias décadas antes de que José de Ribera pintase su célebre Mujer barbuda, Sánchez Cotán (más conocido por sus bodegones) ya había abordado este tema, en consonancia con la fascinación de la nobleza de la época por los fenómenos humanos, retratando a Brígida del Río, una mujer provista de una larga y frondosa barba blanca que, de no ser por el nombre y su indumentaria que la representan convencionalmente como mujer, podría perfectamente haberse tratado de una muestra de travestismo.Además, el retrato de Sánchez Cotán fue empleado años más tarde como ilustración para uno de los emblemas morales de la obra del mismo título del lexicógrafo español Sebastián de Covarrubias. La inscripción que adorna la estampa (ne trumque et utrumque/ni lo uno ni lo otro) está tomada de un pasaje de las Metamorfosis de Ovidio (IV, 379) que habla del Hermafrodita, un ser doble, cuyo sexo es “ninguno y los dos a la vez”. Sin embargo, el emblema referido demoniza a Brígida del Río como paradigma del monstruo, estigmatizándola como “siniestro y malaguero”; así, dice lo siguiente:

Soy hic, et hec, et hoc. Yo me declaro,

Soy varón, soy muger, soy un tercero,

Que no es uno ni otro, ni está claro

Qual destas cosas sea. Soy terrero

De los que como a mostro horrendo y raro,

Me tienen por siniestro y malaguero.

Advierta cada qual que me ha mirado,

Que es otro yo si vive afeminado.

Emblema 64, Centuria II. Emblemas morales, Sebastián de Covarrubias, 1610.

To-be-looked-at-ness

19 mayo, 2010

Il a repassé ma jupe (2004) - Ahn Duong

In a world ordered by sexual imbalance, pleasure in looking has been split between active/male and passive/female. The determining male gaze projects its fantasy on to the female figure which is styled accordingly. In their traditional exhibitionist role women are simultaneously looked at and displayed, with their appearance coded for strong visual and erotic impact so that they can be said to connote to-be-looked-at-ness.

(En un mundo regido por la desigualdad sexual, el placer de mirar está  dividido entre activo/masculino y pasivo/femenino. La mirada masculina determinante proyecta sus fantasías sobre la figura femenina que se organiza de acuerdo con aquella. En su tradicional papel exhibicionista las mujeres son a la vez miradas y exhibidas, con su apariencia fuertemente codificada para causar un fuerte impacto visual y erótico, por lo que puede decirse que connotan una “ser-mirada-idad”.)

Laura Mulvey, “Placer visual y cine narrativo”, 1975.

Bienvenidos al desierto de lo real (2002) – Slavoj Žižek

24 enero, 2010

La universalidad real no es el espacio neutral nunca alcanzado de traducción de una cultura particular a otra, sino, por el contrario, la violenta experiencia de cómo, más allá de la divisoria entre culturas, compartimos el mismo antagonismo. (…) La actitud hegemónica actual es la de la «resistencia»; toda la poética de los marginales sexuales, étnicos, las «multitudes» en cuanto a su estilo de vida (gays, enfermos mentales, presos…), que «resisten», desde la dispersión, frente al misterioso (capitalizado) Poder central. Todos «resisten»; desde los gays y las lesbianas hasta los emergencialistas de derechas, de modo que ¿por qué no llegar a la conclusión de que este discurso de la «resistencia» es hoy en día la norma, y, como tal, el principal obstáculo para el surgimiento de un discurso que pudiera de hecho poner en cuestión las relaciones dominantes?. Así pues, lo primero que hay que hacer es atacar el núcleo mismo de esta actitud hegemónica, la idea de que «el respeto hacia la Otredad» es el axioma ético más elemental.

Trad. Cristina Vega Solís. Akal, 2008.

Ese sexo que no es uno (1977) – Luce Irigaray

28 diciembre, 2009

La mujer “se toca” todo el tiempo, sin que además se le pueda prohibir hacerlo, porque su sexo está formado por dos labios que se besan constantemente.(…)

The Great Wall of Vagina - Jamie McCartney

La suspensión del autoerotismo se opera en la fractura violenta: la separación brutal de los dos labios por parte de un pene violador. (…)

En efecto, el placer de la mujer no tiene por qué elegir entre la actividad clitoridina y la pasividad vaginal, por ejemplo. El placer de la caricia vaginal no tiene que sustituir a la caricia clitoridiana. Una y otra contribuyen, de manera irremplazable, al goce de la mujer. (…)

Ahora bien, la mujer tiene sexos prácticamente en todas partes. Ella goza prácticamente con todo.

(Trad. R. Sánchez Cedillo)

Sodoma y Gomorra (1919-1927) – Marcel Proust

26 noviembre, 2009

A veces, cuando en la sala del casino dos muchachas se deseaban, se producía como un fenómeno luminoso, una especie de estela fosforescente que iba de una a otra. Diremos de paso que, con ayuda de tales materializaciones, aunque imponderables, con aquellos signos astrales que inflamaban toda una parte de la atmósfera, Gomorra, dispersa, tiende, en cada ciudad, en cada pueblo, a juntar a sus miembros separados, a reconstruir la ciudad bíblica, mientras en todas partes los nostálgicos, los hipócritas, a veces los valientes desterrados de Sodoma, realizan los mismos esfuerzos, aunque sólo sea por una reconstrucción intermitente.

En busca del tiempo perdido, IV, p.307.  (Trad. Consuelo Berges)

Proust is a novelist who transforms his homosexual experience into art, and this fact must be reckoned with in any assessment of his genius. Many of the major and minor characters of A la recherche –Charlus, Saint-Loup, Morel, the Prince de Guermantes, Jupien, Legrandin, Nissim Bernard- turn out to have homosexual tastes. And lesbianism is, of course, one of the narrator’s major preoccupations: he spends nearly a third of the great novel pondering the implications of female homosexuality and trying to discover whether Albertine has ever loved other women.

J. E. Rivers, Proust and the Art of Love.

Hermaphrodite Torso (1999) – D. LaGrace Volcano

10 noviembre, 2009

Del_LaGrace_Volcano

As a gender variant visual artist I access ‘technologies of gender’ in order to amplify rather than erase the hermaphroditic traces of my body. I name myself a gender abolitionist. A part time gender terrorist. An intentional mutation and intersex by design, (as opposed to diagnosis), in order to distinguish my journey from the thousands of intersex individuals who have had their ‘ambiguous’ bodies mutilated and disfigured in a misguided attempt at ‘normalization’. I believe in crossing the line as many times as it takes to build a bridge we can all walk across.

Del LaGrace Volcano, September 2005