Archive for the ‘Libros’ Category

Chupar el ser

1 diciembre, 2013

To fall in love, tomber amoureux, decía Derrida: caer en una topografía precisa, acceder por desprendimiento o por desplome hasta un estrato particular del ser, del cuerpo, de la ciudad, del planeta, de la evolución, de la especie. Es allí donde sucede la conversión de escalas: amor del ser, amor carnal, amor urbano, amor terrestre, amor geológico, amor animal, amor inter-especies. No hay que pensar aquí en un rictus heideggeriano, de ninguna manera. Estoy hablando de una arquitectura. No de una revelación o de un desvelamiento del ser a través de una iluminación precisa, ni de la puesta de la realidad bajo la claridad de un foco. No estoy hablando de eso. Estoy hablando de una percepción táctil que sucede en lo oscuro, de tocar el fondo forzosamente con el vientre, arrastrándose sobre una masa viscosa. No hay iluminación sino oscuro palpamiento.  Estoy hablando de descubrir la superficie de una interioridad con la piel. Se trata de un retorno a la vida ciberreptiliana, al mismo tiempo una regresión y una forma de paladear a lametazos la verdad eléctricamente viscosa del ser. Todavía no a bocanadas, porque todavía no estamos en el estado en el que el ser nos es dado en forma etérea. No nos queda más remedio que chupar el ser.

Beatriz Preciado, Testo yonqui, 2008.

Bio-poder

10 noviembre, 2012

Las disciplinas del cuerpo y las regulaciones de la población constituyen los dos polos alrededor de los cuales se desarrolló la organización del poder sobre la vida. El establecimiento, durante la edad clásica, de esa gran tecnología de doble faz -anatómica y biológica, individualizante y especificante, vuelta hacia las realizaciones del cuerpo y atenta a los procesos de la vida- caracteriza un poder cuya más alta función desde entonces no es ya quizá la de matar sino la de invadir la vida enteramente.

La vieja potencia de la muerte, en la cual se simboliza el poder soberano, se halla ahora cuidadosamente recubierta por la administración de los cuerpos y la gestión calculadora de la vida. Desarrollo rápido durante la edad clásica de diversas disciplinas -escuelas, colegios, cuarteles, talleres; aparición también, de los problemas de natalidad, longevidad, salud pública, vivienda, migración; explosión, pues, de técnicas diversas y numerosas para obtener la sujeción de los cuerpos y el control de las poblaciones-. Se inicia así la era de un “bio-poder”.

Michel Foucault,  Historia de la sexualidad, vol. 1: La voluntad de saber, 1976.

Milena Flaherty: A Sensual Obsession

2 octubre, 2011

This scar is a sign of radical difference inscribed and displayed in the body, a resistance not congruent, not commensurable with the dialectic of the system… This resistance, the film suggests, is not located within the terms of the productive apparati of power/knowledge, for no “truth” is produced there about Milena’s character; but neither is it located outside of those practices and discourses which constitute the given social world. It is, quite simply, difference.

“What about my time” shouts Milena in a context where time stands for desire…The apparatus of cinema -both classical narrative and avant-garde cinema- has been developed in a culture founded exactly on the exclusion of all discourse in which that question could be posed.

Teresa de Lauretis, Alice doesn´t. Feminism Semiotics Cinema. “Now and Nowhere: Roeg´s Bad Timing“, 1984.

La juventud y el suicidio – Thomas Bernhard

23 febrero, 2011

La época de aprender y estudiar es, principalmente, una época de pensar en el suicidio, y quien lo niega, lo ha olvidado todo. Con cuánta frecuencia, y de hecho cientos de veces, anduve por la ciudad pensando sólo en el suicidio, sólo en la extinción de mi existencia y en dónde y cómo (solo o acompañado) cometeré ese suicidio (…). El pensamiento del suicidio como único pensamiento ininterrumpidamente eficaz no lo teníamos sólo cada uno aisladamente, todos teníamos ese pensamiento y a otros nos dejó sólo rotos ese pensamiento y, de hecho, rotos para toda la vida; sobre el pensamiento del suicidio y sobre el suicidio se debatía y se discutía siempre y todos sin excepción, callábamos ininterrumpidamene, y una y otra vez surgió ente nosotros un auténtico suicida, no cito sus nombres que en gran parte no sé ya, pero los vi a todos colgados o destrozados, como prueba de ese horror. (…) El otoño que se iba y la primavera que llegaba con fiebre y podredumbre reclamaban siempre sus víctimas, aquí más que en otras partes del mundo, y los más propensos al suicidio son los jóvenes, los jóvenes seres abondonados por sus progenitores y otros preceptores, que aprenden y estudian y, realmente, sólo meditan siempre en su propia extinción y su propia aniquilación, y para los que, sencillamente, todo es todavía verdad y realidad, y naufragan en esa verdad y realidad como en un solo horror.

El origen, una indicación, Thomas Bernhard. Trad. Miguel Sáenz.

Shit for thought

6 agosto, 2010

The unsurpassed master of such analysis was Claude Lévi-Strauss, for whom food preparation also serves as “food for thought”. The three main modes of food preparation (raw, baked, boiled) function as a semiotic triangle: we use them to symbolize the basic opposition of (“raw”) nature and (“baked”) culture, as well as the mediation between two opposites (in the procedure of boiling) (…) As a supplement to Lévi-Strauss, one is thus tempted to propose that shit can also serve as “food for thought”: the three basic types of toilet-design in the West form a kind of excremental counterpoint to the Lévi-Strauss triangle of cooking. In a traditional German toilet, the hole in which shit disappears after we flush water is way up front, so that shit is first laid out for us to sniff at and inspect for traces of any illness; in the typical French toilet the hole is far to the back, so that shit may disappear as soon as possible; finally, the American toilet presents a kind of synthesis, a mediation between these two opposed poles – the toilet basin is fool of water, so that the shit floats in it, visible, but not to be inspected. No wonder that, in the famous discussion of different European toilets at the beginning of her half-forgotten Fear of Flying, Erica Jong mockingly claims that “German toilets are really the key to the horrors of the Third Reich. People who can build toilets like this are capable of anything.”

(El maestro indiscutible de este tipo de análisis fue Claude Lévi-Strauss, para el que la comida también sirve como “comida para el pensamiento”. Las tres maneras principales de preparar los alimentos (crudos, horneados, hervidos) funcionan como un triángulo semiótico: los usamos para simbolizar la oposición básica entre (“crudo”) naturaleza y (“horneado”) cultura, al igual que el término medio entre los dos contrarios (en el proceso de hervir).(…) Como suplemento a Lévi-Strauss, es tentador proponer que la caca también puede servir como “comida para el pensamiento”: los tres tipos básicos de diseños de inodoros occidentales constituyen una especie de contrapunto excremental al triángulo culinario de Lévi-Strauss. En el inodoro tradicional alemán, el hueco por el que desaparece la caca al bajar la cisterna se halla delante, de modo que ésta se encuentra en un primer momento ante nosotros para ser olida e inspeccionada en busca de alguna enfermedad; en el típico inodoro francés, por el contrario, el hueco se localiza en la parte posterior para que la caca desaparezca lo antes posible; por último, el inodoro americano nos presenta una especie de combinación, un punto medio entre esos polos opuestos: la taza del inodoro está llena de agua, con lo cual la caca flota, visible, pero no para ser inspeccionada. No es extraño que, en la famosa discusión sobre los distintos inodoros europeos al principio de su semiolvidado Miedo a volar, Erica Jong afirme irónicamente que “los inodoros alemanes son la verdadera clave de los horrores del Tercer Reich. Quienes son capaces de construir inodoros como éstos son capaces de cualquier cosa.” )

Slavoj Zizek, (How to read)  Lacan, London, 2006.

La marca del género (1985) – Monique Wittig

7 julio, 2010

Ahn Duong

La forma abstracta, lo general, lo universal, eso es lo que significa el llamado género masculino, porque la clase de los hombres se ha apropiado de lo universal para ellos. Debemos comprender que los hombres no nacen con una facultad para lo universal y que las mujeres no están reducidas desde su nacimiento a lo particular. Lo universal se lo han apropiado desde siempre los hombres, y siguen haciéndolo. Esto no ocurre por arte de magia, sino que debe hacerse. Es un acto, un acto criminal, perpretado por una clase contra otra. Es un acto cometido en el nivel de los conceptos, en la filosofía, en la política. Y el género, al reforzar una categoría particular sobre las mujeres, supone una medida de dominación. El género es muy dañino para las mujeres cuando se utiliza el lenguaje. Peor aún. El género es ontológicamente una imposibilidad absoluta.

Monique Wittig, El pensamiento heterosexual y otros ensayos, Egales, Madrid, 2006.
Trad. Javier Sáez y Paco Vidarte.

Hermafrodito – Ovidio

30 junio, 2010

La metamorfosis de Hermafrodito y Salmacis (1520), Jan Gossaert  (Mabuse)

Entonces en verdad complació él, y de su desnuda figura por el deseo
Sálmacis se abrasó; flagran también los ojos de la ninfa
no de otro modo que cuando nitidísimo en el puro orbe
en la opuesta imagen de un espejo se refleja Febo;
y apenas la demora soporta, apenas ya sus goces difiere,
ya desea abrazarle, ya a sí misma mal se contiene, amente.
Él, veloz, con huecas palmas palmeándose su cuerpo
abajo salta, y a las linfas alternos brazos llevando
en las líquidas aguas se trasluce, como si alguien unas marfileñas
estatuas cubra, o cándidos lirios, con un claro vidrio.
“Hemos vencido y mío es” exclama la náyade, y toda
ropa lejos lanzando, en mitad se mete de las ondas
y al que lucha retiene y disputados besos le arranca
y le sujeta las manos y su involuntario pecho toca,
y ahora por aquí del joven alrededor, ahora se derrama por allá;
finalmente, debatiéndose él en contra y desasirse queriendo,
lo abraza como una serpiente, a la que sostiene la regia ave y
elevada la arrebata: colgando, la cabeza ella y los pies
le enlaza y con la cola le abraza las expandidas alas;
o como suelen las hiedras entretejer los largos troncos
y como bajo las superficies el pulpo su apresado enemigo
contiene, de toda parte enviándole sus flagelos.
Persiste el Atlantíada y sus esperados goces a la ninfa
deniega; ella aprieta, y acoplada con el cuerpo todo,
tal como estaba prendida: “Aunque luches, malvado”, dijo,
“no, aun así, escaparás. Así, dioses, lo ordenéis, y a él
ningún día de mí, ni a mí separe de él.”
Los votos tuvieron sus dioses, pues, mezclados, de los dos
los cuerpos se unieron y una faz se introduce en ellos
única; como si alguien, que juntos conduce en una corteza unas ramas,
al crecer, juntarse ellas, y al par desarrollarse contempla,
así, cuando en un abrazo tenaz se unieron sus miembros,
ni dos son, sino su forma doble, ni que mujer decirse
ni que muchacho, pueda, y ni lo uno y lo otro, y también lo uno y lo otro, parece.
Así pues, cuando a él las fluentes ondas, adonde hombre había descendido,
ve que semihombre lo habían hecho, y que se ablandaron en ellas
sus miembros, sus manos tendiendo, pero ya no con voz viril,
el Hermafrodito dice: “Al nacido dad vuestro de regalos,
padre y también genetriz, que de ambos el nombre tiene,
que quien quiera que a estas fontanas hombre llegara, salga de ahí
semihombre y súbitamente se ablande, tocadas, en las aguas.”
Conmovidos ambos padres, de su nacido biforme válidas las palabras
hicieron y con una incierta droga la fontana tiñeron”.

Metamorfosis, Libro IV, Sálmacis y Hermafrodito

La Gran Academia de Lagado

24 junio, 2010

L. Quintanilla, La Gran Academia de Lagado

I went into another chamber, but was ready to hasten back, being almost overcome with a horrible stink.  My conductor pressed me forward, conjuring me in a whisper “to give no offense, which would be highly resented;” and therefore I durst not so much as stop my nose.  The projector of this cell was the most ancient student of the academy; his face and beard were of a pale yellow; his hands and clothes daubed over with filth.  When I was presented to him, he gave me a close embrace, a compliment I could well have excused.  His employment, from his first coming into the academy, was an operation to reduce human excrement to its original food, by separating the several parts, removing the tincture which it receives from the gall, making the odour exhale, and scumming off the saliva.  He had a weekly allowance, from the society, of a vessel filled with human ordure, about the bigness of a Bristol barrel.

(Entré en otro cuarto, pero me eché atrás enseguida por un hedor terrible que casi me tumba. Mi acompañante me empujó adelante suplicándome en un susurro que no diera motivo de ofensa, que se tomaría muy a mal, así que no me atreví ni a taparme la nariz. El proyectista de esta celda era el investigador más antiguo de la Academia. La cara y la barba las tenía de un amarillo pálido, las manos y la ropa completamente embadurnadas de porquería. Cuando nos presentaron me dio un abrazo muy fuerte, cortesía que bien le hubiera excusado. Su ocupación desde que llegó a la Academia era un procedimiento para convertir el excremento humano en el alimento que originalmente es, separando los diversos componentes, retirando el tinte que le da la bilis, haciendo que el olor se evaporara y purificándolo de la saliva. Recibía de la Sociedad la donación semanal de un recipiente lleno de heces humanas del tamaño de un tonel de Bristol.)

Jonathan Swift, Gulliver’s Travels, Part 3, Chapter 5.

La barbuda de Peñaranda (1590) – Juan Sánchez Cotán

26 mayo, 2010

Varias décadas antes de que José de Ribera pintase su célebre Mujer barbuda, Sánchez Cotán (más conocido por sus bodegones) ya había abordado este tema, en consonancia con la fascinación de la nobleza de la época por los fenómenos humanos, retratando a Brígida del Río, una mujer provista de una larga y frondosa barba blanca que, de no ser por el nombre y su indumentaria que la representan convencionalmente como mujer, podría perfectamente haberse tratado de una muestra de travestismo.Además, el retrato de Sánchez Cotán fue empleado años más tarde como ilustración para uno de los emblemas morales de la obra del mismo título del lexicógrafo español Sebastián de Covarrubias. La inscripción que adorna la estampa (ne trumque et utrumque/ni lo uno ni lo otro) está tomada de un pasaje de las Metamorfosis de Ovidio (IV, 379) que habla del Hermafrodita, un ser doble, cuyo sexo es “ninguno y los dos a la vez”. Sin embargo, el emblema referido demoniza a Brígida del Río como paradigma del monstruo, estigmatizándola como “siniestro y malaguero”; así, dice lo siguiente:

Soy hic, et hec, et hoc. Yo me declaro,

Soy varón, soy muger, soy un tercero,

Que no es uno ni otro, ni está claro

Qual destas cosas sea. Soy terrero

De los que como a mostro horrendo y raro,

Me tienen por siniestro y malaguero.

Advierta cada qual que me ha mirado,

Que es otro yo si vive afeminado.

Emblema 64, Centuria II. Emblemas morales, Sebastián de Covarrubias, 1610.

Amor 77

6 mayo, 2010

Y después de hacer todo lo que hacen, se levantan, se bañan, se entalcan, se perfuman, se peinan, se visten, y así progresivamente van volviendo a ser lo que no son.

Julio Cortázar, Un tal Lucas, 1979.