El caballo de Troya (1984) – Monique Wittig

La obra de Proust es uno de los mejores ejemplos que conozco de máquina de guerra con efecto retardado. (…) Proust ha logrado transformar el mundo “real” en un mundo únicamente homosexual. Empieza con los grupos de jóvenes que pueblan las embajadas, arrimándolos a su jefe de fila como las damas de honor alrededor de la reina Esther en Racine; luego vienen los duques, los príncipes, los hombres casados, los criados, los chóferes y los comerciantes. Todo el mundo acaba siendo homosexual.

Hay incluso algunas lesbianas, y hasta Colette reprochó a Proust haber magnificado Gomorra. Saint-Loup, el arquetipo del hombre mujeriego elegante, acaba siendo gay.  En el último libro, cuando Proust describe el diseño de toda la obra, muestra que para él el hecho de escribir supone también producir un sujeto particular, la constitución del sujeto. De este modo, los personajes y las descripciones de ciertos momentos sirven, como si fueran capas, para construir poco a poco un sujeto que es homosexual por primera vez en la historia de la literatura.

Monique Wittig, El pensamiento heterosexual y otros ensayos. Egales, Madrid, 2006. Traducción de Javier Sáez y Paco Vidarte.

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