Millett vs. Miller: la patología de la virilidad.

Kate Millett se enfrenta en Sexual Politics (1970) a lo que ella llamó “la patología de la virilidad” o “la quimera de concebir el encuentro sexual como un acto de poder de un ser humano sobre otro”. Millett analiza, entre otras, la obra de Henry Miller como ejemplo de esa patología. Es  sorprendente que este escritor siga siendo considerado como carismático autor de culto, cuya mención evoca para muchos inmediatamente la libertad sexual. Quizás su vida de bohemio en París, su relación con Anaïs Nin, su influencia en la Generación Beat y la censura que sufrió su obra en el seno de la América puritana hayan contribuido a convertirlo en paradigma de escritor transgresor. Pero, ¿estaría Henry Miller en el mismo sitio si sus libros estuvieran plagados de anécdotas sobre humillaciones a individuos de raza negra o judía en lugar de su sistemática reducción del sujeto femenino a la categoría de coño sin identidad?

However attractive our current popular image of Henry Miller the liberated man may appear, it is very far from being the truth. Actually, Miller is a compedium of American sexual neuroses, and his value lies not in freeing us from such afflictions, but in having had the honesty to express and dramatize them. (…) What Miller did articulate was the disgust, the contempt, the hostility, the violence and the sense of filth with which our culture, or more specifically, its masculine sensibility, surrounds sexuality. But the major flaw in his oeuvre -too close an identification with the persona, “Henry Miller”- always operates insidiously against the likelihood of persuading us that Miller the man is any wiser than Miller the character.

Kate Millett: Sexual Politics, Virago Press. London, 2008, p. 295.

El caso es que cuando la ofensa tiene lugar en el terreno sexual, todo se diluye en esa maraña de la intimidad de las relaciones humanas, de tal manera que copular con una mujer puede ser relatado como un acto de barbarie,  como un despojamiento de la dignidad de un ser humano sin que ello cuente como algo moralmente intolerable. Esto no es una cosa del pasado que ya ha sido superada con la revolución sexual; pensemos si no en los millones de hombres -supuestamente concienciados en materia de igualdad y libertades- que se masturban diariamente consumiendo el porno más rancio pero mainstream de la web sin someter a ningún cuestionamiento el hecho de que les excite que la mujer casi siempre sea presentada como una zorra y el hombre como un semental con una gran polla dura con la que la humilla follándosela hasta el fondo a la muy guarra. Sin entrar en el interesante y antiguo debate sobre la legitimidad de ese tipo de porno en el seno de nuestra sociedad, no hace falta irse a tan bajos fondos para encontrar a la mujer quintaesenciada, reducida a la metonimia más machacada y productiva del ideario sexual masculino. Henry Miller utiliza la palabra cunt hasta la saciedad cuando nos ilumina con el relato de las “transgresoras” correrías de sus protagonistas.

He took pleasure in degrading her. I could scarcely blame him for it, she was such a prim, priggish bitch in her street clothes. You’d swear she didn’t own a cunt the way she carried herself in the street. Naturally, when he got her alone, he made her pay for her highfallutin’ ways.  He went at it cold-bloodedly. “Fish it out” he’d say, opening his fly a little. “Fish it out with your tongue!”… once she got the taste of it in her mouth you could do anything with her.

Henry Miller: Tropic of Capricorn, 1938. (En Sexual Politics, pp. 304-305)

Shut up, you bitch you!” I said. “It hurts does it? You wanted it, didn’t you?” I held her tightly, raised myself a little higher to get it into the hilt, and pushed until I thought her womb would give way. Then I came -right into that snail-like mouth which was wide open. She went into a convulsion, delirious with joy and pain. Then her legs slid off my shoulders and fell to the floor with a thud. She lay there like a dead one, completely fucked out.

Henry Miller: Sexus, 1945. (En Sexual Politics, p. 306) 

4 comentarios to “Millett vs. Miller: la patología de la virilidad.”

  1. Bad Teeth R Us Says:

    Estimados señores:

    Permítaseme que muestre mi más enérgica repulsa al contenido de este artículo. Atenta usted contra la más fundamental esencia del macho, el semental puro que disfruta humillando a todas esas zorras guarras.

    Atentamente,

    Rodolpho Phopho

  2. Bad Teeth R Us Says:

    Estimados señores:

    Resulta francamente lamentable que hayan tenido ustedes la desfachatez de publicar mi anterior comentario. Es ciertamente deplorable comprobar la falta de sentido común de la que hacen gala haciéndo públicas tamañas barbaridades.

    Atentamente,

    Rodolpho Phopho

  3. Bad Teeth R Us Says:

    Estimados señores:

    No tengo palabras para describir el severo varapalo moral que me están haciendo ustedes sufrir. Ignoro qué oscuro motivo los induce a provocarme tal dolor, semejante vacío, cada vez que veo uno de mis comentarios aquí publicados.

    Atentamente,

    Rodolpho Phopho

  4. Bad Teeth R Us Says:

    Estimados señores:

    Creo que me voy a suicidar.

    Atentamente,

    Rodolpho Phopho

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