Archive for 30 diciembre 2009

Felices fiestas anales

30 diciembre, 2009

Misterioso objeto por el culo les desea unas provechosas fiestas anales.

Ese sexo que no es uno (1977) – Luce Irigaray

28 diciembre, 2009

La mujer “se toca” todo el tiempo, sin que además se le pueda prohibir hacerlo, porque su sexo está formado por dos labios que se besan constantemente.(…)

The Great Wall of Vagina - Jamie McCartney

La suspensión del autoerotismo se opera en la fractura violenta: la separación brutal de los dos labios por parte de un pene violador. (…)

En efecto, el placer de la mujer no tiene por qué elegir entre la actividad clitoridina y la pasividad vaginal, por ejemplo. El placer de la caricia vaginal no tiene que sustituir a la caricia clitoridiana. Una y otra contribuyen, de manera irremplazable, al goce de la mujer. (…)

Ahora bien, la mujer tiene sexos prácticamente en todas partes. Ella goza prácticamente con todo.

(Trad. R. Sánchez Cedillo)

Diario del ladrón (1949) – Jean Genet

25 diciembre, 2009

Stilitano era alto y fuerte. Caminaba con paso a un tiempo flexible y pesado, rápido y lento, ondulante. Era ágil. Gran parte de su ascendencia sobre mí -y sobre las furcias del Barrio Chino- residía en el escupitajo que Stilitano pasaba de un carrillo a otro, y que estiraba a veces, delante de la boca como un velo.  «Pero, ¿de dónde saca ese escupitajo, me decía yo, de dónde lo sube, tan espeso y blanco? Los míos jamás alcanzarán ni la untuosidad ni el color del suyo, se quedarán en hilillos de vidrio, transparentes y frágiles.» Es, pues, natural que me imagine lo que será su verga si se la unta, en mi obsequio, con tan bella materia, con esa valiosa tela de araña, tejido, que, en secreto, llamaba yo el velo del paladar. (…)

He mordido a Lucien hasta hacerle sangre. Esperaba hacerlo aullar; su insensibilidad me ha vencido; pero sé que llegaría a despedazar la carne de mi amigo hasta perderme en una carnicería irreparable en la que conservaría la razón, en la que conocería la exaltación de la degradación. (…) Si se acuesta junto a mí, enreda suavemente a las mías sus piernas, más confundidas aún por la tela finísima de nuestros pijamas, luego busca con mucho esmero el sitio en que recostar su mejilla. En tanto no duerma, sentiré, contra la muy sensible pared de mi cuello, el estremecimiento de su párpado y sus pestañas rizadas. Si siente algún picor en la nariz, su pereza, su indolencia, no le permiten levantar la mano, y para rascarse se frota la nariz contra mi barba, dańdome así unos delicados cabezazos, como un choto mamando de su madre. Su vulnerabilidad es entonces total. (…)

Suavemente, el gran negro se echará sobre mi espalda. El negro, más inmenso que la noche me cubrirá. Sobre mí, todos los músculos tendrán, sin embargo, conciencia de ser los afluentes de una virilidad que converge en este punto tan duro, tan violentamente cargado, con el cuerpo entero estremecido por este bien y este interés de sí mismo que no existen más que para mi dicha. Estaremos inmóviles; ahondará más. Una especie de sueño derribará al negro sobre mis hombros, mientras su noche, en la que poco a poco me diluiré, me aplasta. Con la boca abierta, lo sabré entumecido, retenido en este eje tenebroso por su pivote de acero. Me sentiré ligero. Ya no tendré ninguna responsabilidad. Abarcaré el mundo con la mirada clara prestada por el águila a Ganimedes.

(Trad.  M.T. Gallego e I. Reverte)

Salò o los 120 días de Sodoma (1975)- Pasolini

16 diciembre, 2009

Además de la metáfora de la relación sexual (obligatoria y fea) que la tolerancia del poder consumístico nos hace vivir, todo el sexo que hay en Salò (y lo hay en una cantidad enorme) es también la metáfora de la relación del poder con sus sometidos. Con otras palabras, es la representación (quizás onírica) de lo que Marx llama la conversión en mercancía del hombre: la reducción del cuerpo a cosa (a través de la explotación).

(…) Cuatro poderosos (un duque, un banquero, un presidente de tribunal y un obispo) ontológicos y por tanto arbitrarios “reducen a cosas” a sus humildes víctimas. Y esto en una especie de representación sagrada que, siguiendo la que probablemente era la intención de Sade, tiene una especie de organización formal dantesca. Un Ante-Infierno y tres Círculos. La figura principal (de carácter metonímico) es la acumulación (de los crímenes); pero también la hipérbole (querría llegar al límite de la soportabilidad).

Saló. El Infierno según Pasolini. “Autoentrevista de P. P. Pasolini: El sexo como metáfora del poder”. Edición de  M. Maresca y J. I. Mendiguchía.