Archive for 28 septiembre 2009

Tríbada

28 septiembre, 2009

Lust & Romance—7, ©Michael Rosen

Tríbada es una palabra de origen griego que significa mujer que frota, y se refiere a la fricción placentera de frotar un clítoris sobre otra superficie carnosa. En los siglos XVIII y XIX alguien considerada tríbada también era sospechosa de tener un clítoris muy grande y probablemente hermafrodita, y algunos antiguos sexólogos suponían que la tríbada hermafrodita buscaba penetrar con su clítoris a otra mujer. Dado que se parecía al coito por sus movimientos o por su simulación del sexo con penetración, el tribadismo a menudo se relacionaba con la masculinidad femenina y con formas especialmente perniciosas (¿porque tenían éxito?) de perversión sexual.

Judith Halberstam, Masculinidad femenina, Egales, 2008.

Le sommeil (1866) - G. Courbet

Four (Flux film nº 16, 1966) – Yoko Ono

17 septiembre, 2009

Más allá de la ignorancia habitual que rodea a la persona de Yoko Ono, que la tiene únicamente por la viuda de John Lennon (de hecho, en una ocasión el propio Lennon dijo de ella que “era la artista desconocida más famosa del mundo: todo el mundo conoce su nombre pero nadie su obra”) o del tópico que la sataniza por ser la instigadora de la ruptura de los Beatles, Ono es una de las artistas más importantes de la vanguardia de los años sesenta y uno de los miembros del influyente y multidisciplinar grupo Fluxus, del que también formaron parte artistas como John Cage, Nam Jun Paik, La Monte Young o Joseph Beuys.

Entre la extensa y variada producción artística que Ono ha desplegado en varios campos (música, performance, audiovisual, instalaciones, escultura, body art…) se encuentran varias piezas audiovisuales. Tal vez de entre ellas sea Four la más conocida: un desfile naturalista de culos en movimiento que, a modo de sinécdoque visual y en un primerísimo plano que divide en cuatro la pantalla, fuerza  al espectador -por medio de un extradiegético e imaginario plano/contraplano- a entablar una relación dialéctica, ya no cara a cara sino más bien cara a culo, con la imagen de la casi siempre oculta parte trasera de nuestro cuerpo.  Tampoco podemos pasar por alto la conexión o la fina línea -no tan simbólica- que esta pieza dibuja entre ambos planos: la cara, y con ella el ojo, pero también la boca, y el culo, y con él el ano; verdaderos principio y fin o alfa y omega del cuerpo humano.

Number Four - Yoko Ono 026_0001

La propia naturaleza del plano fijo continuado mostrando un torrente indiferenciado de culos sitúa de inmediato al espectador que lo contempla en la condición de voyeur, de mirón, al que por el proceso de inversión del conocido axioma nietzscheano, el culo termina por mirar directamente a los ojos (o, en este caso, hipnotizar e incluso devorar), interrogándolo y cuestionándolo radicalmente. Así, por medio de una simple pirueta visual (el acercamiento al culo, un mero plano de detalle), al exponerlos desnudos y descontextualizados, puras coordenadas x e y asexuadas (aunque no por ello asexuales), esta pieza consigue desactivar la mirada normativa que tradicional y socialmente recae sobre él. Es decir, al mostrar simples culos descabezados e innominados, meros glúteos autónomos más o menos atractivos por sí solos, subvierte la mirada del espectador acostumbrado a tomarlos como la prolongación de un cuerpo dado. De esta forma, dinamitando la escopofilia al uso, provoca en el espectador una sexualidad transgenital -o transgénero- forzosa, poniendo de manifiesto como única conclusión posible la artificial construcción del deseo y la inevitable y temida universalidad del culo y de su oscuro núcleo, el ano. En definitiva, Four nos brinda la silenciosa metáfora de que, de espaldas a las lecturas culturales de nuestra genitalidad y, a pesar de la pretendida reglamentación de la mirada, todos somos uno, o mejor, todos somos ano. El culo deviene por fin ente suprahumano transversal, intercambiable y universal.

Crimen (1934) – Agustín Espinosa

11 septiembre, 2009

Crimen - Interinsular Canaria

Estaba casado con una mujer lo arbitrariamente hermosa para que, a pesar de su juventud insultante, fuera superior a su juventud su hermosura. Ella se masturbaba cotidianamente sobre él, mientras besaba el retrato de un muchacho de suave bigote oscuro.

Se orinaba y se descomía sobre él. Y escupía -y hasta se vomitaba- sobre aquel débil hombre enamorado, satisfaciendo así una necesidad inencauzable y conquistando, de paso, la disciplina de una sexualidad de la que era la sola dueña y oficiante.

Ese hombre no era otro que yo mismo.

Los que no habéis tenido nunca una mujer de la belleza y juventud de la mía, estáis desautorizados para ningún juicio feliz sobre un caso, ni tan insólito ni tan extraordinario como a primera vista parece.

Ella creía que toda su vida iba a ser ya un ininterrumpido gargajo, un termitente vómito, un cotidiano masturbarse, orinarse y descomerse sobre mí, inacabables.

Pero una noche la arrojé por el balcón de nuestra alcoba al paso de un tren, y me pasé hasta el alba llorando, entre el cortejo elemental de los vecinos, aquel suicidio inexplicable e inexplicado.

Del preámbulo de Crimen.

Cloaca Maxima (s. VII a. C.)

4 septiembre, 2009
 
La civilización es el desperdicio, la cloaca maxima. Jacques Lacan, Conférences et entretiens dans des universités nord-americaines.
detalle de Piranesi

detalle de Giovanni Battista Piranesi

Bajo los auspicios de la diosa Cloacina, de ingeniería etrusca y construida bajo el reinado de Tarquino Prisco en el siglo VII a. C. para drenar el Foro y los valles situados entre las colinas con salida al río Tíber -donde aún hoy desagua-, la Cloaca maxima era la Alcantarilla Mayor de la Roma antigua. Los restos del cuerpo asesinado del emperador Heliogábalo fueron arrojados a la cloaca máxima.

Cloaca Maxima - Ettore Roesler Franz II

Si la civilización es lo contrario del barbaros de los griegos es porque siempre es la encarnación del orden puro, del divino poder, ideal, todavía hoy, del Estado-de-las-Repúblicas. La proposición “la civilización es desperdicio” sólo es verdad a condición de que se complete con la segunda “el Estado es la cloaca”; pues la civilización es siempre la del vencedor, la del invasor doméstico que, al contrario del bárbaro, viene a sembrar su mierda por todos los sitios por donde pasa y marca el recorrido de sus conquistas con una prohibición primordial: “prohibido cagar aquí”.

Dominique Laporte: Historia de la mierda. Pre-Textos, 1998.